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¿CÓMO SE TRATA UN ANIMAL CON DERMATOFITOSIS?

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El protocolo terapéutico consiste en combinar un tratamiento tópico (sobre la piel) y uno sistémico, usualmente por boca, sobre el paciente, y además realizar un control del material infectivo sobre el ambiente.

 

Si en la casa de un perro o gato con tiña existen otros animales sin síntomas, estos últimos se deben aislar del afectado, y se realizará en ellos un cultivo de los pelos recogidos mediante cepillado, para saber cuáles poseen hongos y deben ser tratados.
La terapia tópica sirve para destruir el material infectivo y prevenir su diseminación al ambiente; la sistémica acorta el tiempo de infección en el animal; y el control ambiental tiene por objeto prevenir que la infección recurra y evitar que se contagie a animales o personas.

El tratamiento tópico debe abarcar toda la superficie de la piel, no siendo recomendable tratar sólo las lesiones localizadas ya que el material infectivo se encuentra presente también en áreas no lesionadas. Sin embargo en lesiones muy localizadas y queriones con frecuencia se usan sólo pomadas a base de derivados imidazólicos, como el miconazol o el tricomazol.

En el caso de aplicar baños, se recomienda cortar previamente el pelo sin llegar a rasurarlo, ya que los pequeños traumatismos en la piel debidos al rasurado favorecen la diseminación de la infección. El mejor producto tópico en dermatofitosis es el enilconazol, aplicado dos veces a la semana, aunque en gatos se citan casos de toxicidad, posiblemente por ingesta debida al acicalado. La clorhexidina es menos efectiva que el anterior.

Respecto al tratamiento sistémico la griseofulvina es el fármaco de primera elección. Sólo cuando ésta no funciona puede ser necesario escoger otro antifúngico. La griseofulvina se debe administrar conjuntamente a alimentos grasos, ya que así se incrementa su absorción a nivel intestinal.

Es importante saber que este fármaco se debe administrar durante un tiempo más o menos largo, y que los efectos secundarios pueden llegar a ser importantes (vómitos, diarrea, anorexia, y otros menos frecuentes), por lo que nunca se debe tratar un animal en el que no se haya diagnosticado certeramente la enfermedad. Además nunca se debe administrar a hembras gestantes durante los dos primeros tercios de la gestación, ya que es teratogénica, es decir puede causar malformaciones en los fetos.

Por otro lado, no debemos olvidar la importancia de la desinfección del ambiente en contacto con el animal, mediante lejía doméstica diluida al 1/10, aerosoles de enilconazol, o algún desinfectante para uso en locales donde residen animales de compañía.

Respecto a la posible prevención de la enfermedad mediante vacunación, actualmente no existe ninguna vacuna eficaz contra la dermatofitosis de pequeños animales.

Evidentemente, ante un perro o gato con tiña en el hogar, se deben extremar las condiciones de higiene, lavándose siempre las manos y brazos después de haber tenido contacto con el enfermo. La presencia de niños pequeños, más susceptibles a la enfermedad que los adultos, aconseja que tengan el menor contacto posible con el animal hasta que este se cure, además de las normas de higiene normales. Si se respetan estas normas de manera rigurosa es poco probable que las personas se contagien; de todas las formas siempre se deberá vigilar la posible aparición de lesiones rojizas en la piel o pelo a fin de instaurar el tratamiento lo antes posible y así acortar la duración del mismo.

Las personas se tratan con los mismos medicamentos que los animales y con protocolos similares. En lesiones localizadas se aplica sólo un tratamiento tópico a base de pomadas, las cuales se deben aplicar no sólo en la lesión sino ampliamente alrededor de ella, ya que se sabe que el material infectivo se encuentra hasta a 10 cm de la lesión. Los procesos más extensos requeriran combinar un tratamiento tópico con uno sistémico.

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